Cuento popular anónimo | Esto No Está Chequeado | Ilustración: Digital Snatch | #FiccionesEzeicenses
Dos sastres trabajaban el uno frente al otro desde hacía muchos años. Cortaban y cosían incansablemente, hablando de vez en cuando de distintas cosas, en jornadas de más de diez horas.
Uno le dijo al otro:
—¿Te vas de vacaciones este año?
—No —contestó el segundo tras un momento de reflexión.
Regresaron a su silencio. Más tarde, el segundo sastre dijo de repente:
—Fui de vacaciones hace veinte años.
—¿Fuiste de vacaciones hace veinte años? —preguntó el primero, muy sorprendido.
—Sí.
Entonces el primer sastre, que no recordaba ninguna ausencia de su compañero, le dijo:
—¿Adónde fuiste?
—A la India.
—¿A la India?
—Sí. Fui a cazar el tigre de Bengala.
—¡¿Vos fuiste a cazar el tigre de Bengala?!
Los dos hombres habían dejado de trabajar y se miraban. El segundo sastre, que parecía muy tranquilo, retomó la palabra para contar lo siguiente:
—Partí al alba sobre un magnífico elefante que un gran príncipe me había prestado. Armado con cuatro fusiles de culatas de plata y acompañado por una escolta de ojeadores, me aventuré en una montaña solitaria. De repente un tigre enorme se levantó rugiendo frente a mi montura, el tigre más grande que nunca se había visto en aquella región de Bengala. Mi elefante, asustado, se tiró para atrás, me caí en unos matorrales espinosos y el tigre se me echó encima y me devoró.
—¡¿Te devoró?! —preguntó el primer sastre, que había estado escuchando estupefacto.
—Me devoró… por completo, hasta el último pedazo de carne…
—Pero bueno… ¡ningún tigre te devoró! Acá te veo, ¡seguís vivo!
Entonces el segundo sastre retomó el hilo, retomó la aguja y le dijo al primero:
—¿A esto llamás vida?
Uno le dijo al otro:
—¿Te vas de vacaciones este año?
—No —contestó el segundo tras un momento de reflexión.
Regresaron a su silencio. Más tarde, el segundo sastre dijo de repente:
—Fui de vacaciones hace veinte años.
—¿Fuiste de vacaciones hace veinte años? —preguntó el primero, muy sorprendido.
—Sí.
Entonces el primer sastre, que no recordaba ninguna ausencia de su compañero, le dijo:
—¿Adónde fuiste?
—A la India.
—¿A la India?
—Sí. Fui a cazar el tigre de Bengala.
—¡¿Vos fuiste a cazar el tigre de Bengala?!
Los dos hombres habían dejado de trabajar y se miraban. El segundo sastre, que parecía muy tranquilo, retomó la palabra para contar lo siguiente:
—Partí al alba sobre un magnífico elefante que un gran príncipe me había prestado. Armado con cuatro fusiles de culatas de plata y acompañado por una escolta de ojeadores, me aventuré en una montaña solitaria. De repente un tigre enorme se levantó rugiendo frente a mi montura, el tigre más grande que nunca se había visto en aquella región de Bengala. Mi elefante, asustado, se tiró para atrás, me caí en unos matorrales espinosos y el tigre se me echó encima y me devoró.
—¡¿Te devoró?! —preguntó el primer sastre, que había estado escuchando estupefacto.
—Me devoró… por completo, hasta el último pedazo de carne…
—Pero bueno… ¡ningún tigre te devoró! Acá te veo, ¡seguís vivo!
Entonces el segundo sastre retomó el hilo, retomó la aguja y le dijo al primero:
—¿A esto llamás vida?
Esto No Está Chequeado | Sección no basada en hechos reales | Cualquier semejanza con la realidad es mala puntería | Contacto: ezeizaediciones@yahoo.com.ar
